Actualmente, cualquiera que piense en un teléfono, la primera imagen que se le viene a la mente es la de un smartphone, y es que el concepto de teléfono como tal ha variado enormemente hasta la actualidad.
Resulta complicado imaginar cómo sería la vida actual de muchas personas sin un teléfono móvil, ya que se ha convertido en una pieza imprescindible en el día a día de muchas de estas. El smartphone actual y del que dependen tantas personas no es más que una evolución de aquellos primeros teléfonos, de los que Graham Bell tenía la patente, ya que su inventor original Antonio Meucci, no disponía de dinero suficiente para patentarlo.
Este descubrimiento supuso un punto de inflexión en la comunicación, debido a que dejó de ser necesario recorrer grandes distancias para que se produjese la comunicación. El problema que se producía es que este servicio telefónico se encontraba muy limitado y no era habitual entre la población.

¿Qué hace cambiar el concepto de la telefonía?

Una vez que se descubrió el teléfono, se insistió en dotar de mejores condicionamientos su servicio hasta que un año más tarde, se produce un avance tecnológico que permitía hacer del teléfono un medio de comunicación masivo entre gran parte de la población. Dicho desarrollo tecnológico consistió en la creación de la central telefónica.
Aunque en la actualidad una persona pueda comunicarse con varias personas sin importar el lugar del mundo en el que se encuentren, esto no siempre fue así. Los primeros teléfonos que existían sólo permitían la conexión con otro teléfono con el que tuviese una línea directa.
Fue en el año 1876 en el que se patentó el teléfono y comenzó a explotarse comercialmente, sin embargo, ya había otro instrumento por aquellos tiempos que actuaba de forma similar y cuya funcionalidad era la de una centralita telefónica. Este instrumento era el telégrafo, cuyo inventor fue Tivadar Puskás.
Puskás sólo necesitó un año para poner en práctica la idea que tuvo en un principio de centralizar una red telefónica que permitiese comunicar todos los teléfonos. A pesar de que en sus inicios estas centrales telefónicas requerían a una persona que diese paso a las llamadas entre unos y otros, este proceso fue sustituido con el paso del tiempo por un proceso de marcación a raíz de que aparecieran los números telefónicos.
A día de hoy, la forma de entender las telecomunicaciones ha cambiado mucho. El concepto de centralita telefónica ya no sólo comunica a teléfonos cableados y móviles, sino que también están basadas en internet, dando lugar a nuevas aplicaciones como la centralitas virtuales.

La consolidación de la central telefónica

Lo realmente importante que se debe destacar acerca de la central telefónica es que ha servido como punto de partida para el desarrollo de otras grandes tecnologías de las que disponemos en la actualidad.

En la actualidad se puede afirmar que contamos con una red de comunicación global e instantánea y que se puede producir en el formato que se prefiera; mensajes de texto, mensajes de voz, video, videollamadas, etc. Probablemente, cuando Puskás pensó en centralizar la red de teléfonos, no imaginó que esta podría llegar a producirse a tal escala mundial como ocurre en el presente, lo que sí podemos afirmar es que su idea ha sido el punto de partida y que el avance tecnológico es el que ha propiciado la creación de centralitas virtuales, números virtuales, telefonía VoIP, protocolo WebRTC, etc.

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